03 julio 2018




Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián ( 3 de julio de 2015)


De Zaragoza a Donosti para poder disfrutar por segunda vez de "EL INTÉRPRETE". Lo tuve muy claro después de verlo en el Teatro Principal de Zaragoza... había que repetir.

Más de tres horas de autobús con la buena compañía de mi hijo mayor. Hostal, hamburguesa rápida (había que comer algo a las 16:30 de la tarde), paseo, mar... y al teatro.

Suerte o casualidad encontrar en la puerta al Señor Tao Gutierrez que amablemente hizo llegar una foto a Asier para que la firmara y poder así recompensar a mi hijo pequeño que, disgustado, había quedado en Zaragoza.

Y ya dentro del precioso Teatro Victoria Eugenia, ansiosa porque llegara el oscuro y se encendiera la cerilla con la que la catarsis comienza.

La primera vez fue brutal. Realmente no sabía lo que iba a ver, así que las emociones tan bestias que produjo en mí, además de coincidir con una etapa difícil de mi vida y el primer aniversario de la muerte de mi padre, dejaron una huella que a día de hoy continúa.

Esta segunda vez ya sabía lo que estaba por acontecer. Intenté que no se me escapara ni el más mínimo detalle. Desde ver la sombra de Asier al salir a escena, (tuve el privilegio de estar en fila 4), hasta sentir como clavaba sus ojos en los míos al verme cantar "Piel de actor", con guiño posterior incluido. Para entonces ya preveía que bailaría la coreografía de "Tú te me dejas querer", me emocionaría con "Luz de luna", lloraría con "I´ll never fall in love again", me sacudiría con "Psychokiller" y babearía con "Volver" y "Bilbao song". Todos los sentidos puestos en la caja negra, y el alma también.

Lo que quedó, además de una gloriosa tarde de teatro, fue una gran admiración por éste artista, bestia escénica no sólo por su enorme talento, sino por saber transmitirlo y contagiarlo. Salí del teatro queriéndome más, sintiéndome feliz, capaz de afrontarlo todo y lo más hermoso... ¡LIBRE!
Cuerpo y mente impregnadas de positivismo, energía y amor.  

¡GRACIAS!

Esperando impaciente su nuevo proyecto musical: "MASTODONTE", para temblar de nuevo en plena catarsis, la que ofrece Asier Etxeandía cada vez que se sube a un escenario. 





18 junio 2018

VIDA



"VIDA"

de Javier Aranda 

en el Teatro del Mercado de Zaragoza





Vida es un espectáculo de títeres para adultos, pero pienso llevar a mi hijo cuando repita (Jueves, 12 de Julio en Centro Joaquín Roncal Cai-Asc a las 21 h.), porque es para no cerrar la boca durante toda la función, igual que le ocurre a un niño cuando ve algo que le maravilla y asombra.

Javier Aranda crea una historia trabajada y contada a través de su voz, su cara, sus brazos, ¡hasta sus rodillas! y por supuesto, sus manos, de una manera magistral. El sencillo atrezzo, poco más que una canastilla y un globo,  las canciones de "toda una vida" y las luces, transforman todo el conjunto de la  narración (nacimiento, madurez, vejez y muerte de los protagonistas), en una obra divertida, entrañable y poética.


Estupendos los guiños a la falta de cultura teatral, al teatro fácil y a la imposibilidad de realizar teatro interesante e imprescindible sin ayudas económicas. 


La interacción con sus títeres es sencillamente magnífica. Extraordinarios el amor y la complicidad entre el titiritero y sus títeres. 


Lo escribo muchas veces y lo reitero: 

No son imprescindibles grandes producciones, actores consagrados, textos premiados, ni directores de renombre  para salir del teatro con  la emoción inundándote el cuerpo.  Basta con hacer las cosas con mimo, cariño, pasión, y saber transmitirlo para que llegue al corazón del quien lo observa. 

¡ UN TRABAJO SOBERBIO !




28 abril 2018



REGALITOS DE LA VIDA

No creo en el destino.

Me resulta difícil imaginar que cada uno de nosotros tenemos un final ya marcado, 

que todo lo que nos ocurrirá con el paso de los años ya tiene un guion cerrado.

Creo en la suerte, el azar y lo inesperado.

Creo en lugares desconocidos que se convierten en refugios adorados.

Los míos son los teatros.

Creo en la existencia de momentos maravillosos no planeados, 

tanto que los repasas constantemente con la esperanza de nunca olvidarlos. 

A veces tan rocambolescos que parecen planificados por un duende que

a escondidas vela por alegrar tu aburrimiento diario. 

Esos momentos me los da el teatro.

Cuando un actor fija su mirada en la mía, 

hace que sufra por su emoción y su llanto, 

me guiña un ojo, me sonríe o me pregunta algo desde el escenario,

de repente me convierte en un animal que devora lo representado.

Y consigue transformarme en un ser vulnerable y amado. 

Y sus silencios me hablan,

su voz me toca,

su pulso llega a mi pecho, 

y tiemblo y me vuelvo de barro.

Creo en las personas que la casualidad coloca a tu lado. 

¿Dije "la casualidad"?, 

perdón, quise decir el teatro.

Y mientras el teatro esté cerca,

seguiremos improvisando.


Fotografía de Mathias Mahling 
@glory.of.disrepair en Instagram



Para leer más textos míos visita 
http://quienogustequenolea.blogspot.com/









17 enero 2018


VENUS
de Víctor Conde
Editorial Acto Primero




Una Reina Maga que cohabita conmigo, que vela por mí cuando nadie lo hace e intenta ser real, a pesar de no serlo, me regaló estas Navidades VENUS, de Víctor Conde. La reina me conoce bien y sabía que quería comprarlo desde Septiembre, cuando se editó. A pesar de que fue previsora y no tardó demasiado en pedirlo (tenía que venir desde Madrid), no llegó para el día de Reyes. Así que mis ansias por tenerlo crecieron. Pero cuando llegó, yo andaba inmersa en la lectura de un libro (que no citaré), considerado como obra maestra dentro de la narrativa contemporánea, de ésos que todo el mundo dice que hay que leer. Pues bien, a mí me ha costado un horror acabarlo. Y por fin, terminado, hoy comencé VENUS. Lo he leído en una tarde, con un café (aunque habría estado mejor una cerveza, un vino bueno, caro o una copa de champán, con un collar de guirnalda navideña al cuello). Al terminar no he podido por menos que escuchar "Hallelujah" de Leonard Cohen.

VENUS es teatro, porque el teatro también se lee. Se estrenó el año pasado en el Teatro Pavón-Kamikaze de Madrid (los kamikazes nunca defraudan, fíate de lo que eligen). Además sigo el trabajo de Víctor Conde desde que lo conocí a través de "El Cabaret de los Hombres Perdidos", maravilloso espectáculo. También sigo el trabajo de Editorial Acto Primero desde que se creó, y me parece muy interesante. Todo buenas coincidencias. No podía ser de otra manera, ¡me ha encantado! 

VENUS  habla de algo que me apasiona, el tiempo. De cómo lo aprovechamos o malgastamos. De cómo hacemos o dejamos de hacer cosas que nunca se repiten, que nunca vuelven, porque creemos tener todo el tiempo del mundo, y no es así. De cómo amamos y nos olvidamos de amar porque no hablamos, porque no compartimos, porque no nos entendemos, porque no nos esperamos. No tenemos todo el tiempo del mundo, porque algún día moriremos, y puede ser temprano o tarde. VENUS habla de amar, amar sin miedo porque es lo único que merece la pena, y yo estoy de acuerdo. También habla de nostalgia, de recuerdos, de sentimientos ligados a una canción, a una película. ¿Quién no los tiene?

¿Qué pasaría si tuviéramos la oportunidad de retroceder en el tiempo y poder así entender muchas cosas que de ninguna otra forma pueden comprenderse? El viaje en el tiempo con el que Víctor Conde nos hace viajar en el libro está estructurado de manera brillante. Y a diferencia de lo que me suele pasar cuando leo teatro que no he visto, el personaje de Jorge es tan real en mi cabeza que no dejo de ver constantemente a Antonio Hortelano, durante todo el libro. 

Un viaje maravilloso. Enhorabuena Víctor Conde, precioso libro. Sigue escribiendo por favor.




31 diciembre 2017


BALANCE DEL TEATRITO DE 2017




El teatro es de lo mejorcito que hay en mi vida, puedo decir que en muchos momentos "me ha dado la vida". Por eso cuando se acerca el fin de un año y la mayoría de la gente hace balance de viajes, trabajo, estudios, salud, dinero y amor, yo hago balance de las obras de teatro que tuve la suerte de ver y la mala suerte de no ver. Así mismo, cuando la mayoría de la gente piensa en los propósitos para el nuevo año como apuntarse al gimnasio, dejar de fumar, ir a clases de idiomas o sacarse el carnet de conducir, yo pienso en todo lo que me queda por ver en los teatros.

Pues bien, terminé 2016 viendo "Incendios" de Wajdi Mouawad, dirigida por Mario Gas, seguida de "La piedra oscura" de Alberto Conejero, dirigida por Pablo Messiez. Casi nada. El listón quedaba alto para el 2017. Hubo suerte y pude comenzar el año con "Hamlet", versión y dirección de Miguel del Arco. Continué con "Todo el tiempo del mundo" escrita y dirigida por Pablo Messiez, LA MEJOR OBRA DE TEATRO QUE HE PODIDO DISFRUTAR DURANTE ESTE AÑO. El listón no bajaba, ¡bravo! Después vino "El plan" de Ignasi Vidal, también estupenda. Y poco más, porque me perdí "Ahora todo es noche" de la Zaranda, "Una gata sobre un tejado de Zinc caliente" con el gran Juan Diego, "Mármol" con Pepe Viyuela, "El hogar del monstruo" y "Cáscaras vacías", ¡todas me las perdí!, por una u otra razón. La falta de tiempo suele ser la principal. También una economía no muy boyante que a veces implica elegir. Pero en una ciudad como Zaragoza, donde las obras no suelen permanecer en cartel más de dos o tres días, es difícil. Máxime cuando se trabaja de tarde-noche, incluidos viernes, sábados, domingos y algún festivo, mal definido ya como "festivo de guardar". La cosa se complica cuando en el mismo fin de semana se programan a la vez varias cosas que tendrías intención de ver. Ardua labor conseguir ir a todo.

Mientras tanto en Madrid se estrenan obras sin parar. Allí sí que permanecen en cartel semanas. Y yo me desquicio pensando en lo que tardaré en ver algo de todo eso. Así que, llegado este momento, reivindico que haya más apoyo y ayudas para que las obras de teatro, que finalmente se consiguen representar tras el trabajo de tanta y tanta gente, giren y puedan ser vistas por todo el territorio español. ¡No sólo en Madrid se llenan los teatros!

Hecha mi reivindicación retomo el balance. Tras el parón del verano se inició la nueva temporada teatral con el Festival de ZGZ Escena. Su programación incluía "El hijo que quiero tener", de Pont Flotant. Esta vez no iba a ser espectadora, sino que me subía a las tablas. Me lancé a la piscina, que en realidad acabó siendo un charco. Lo aprendido y disfrutado junto a Pont Flotant "me dio la vida" de nuevo. El mundo es demasiado hermoso desde un escenario, pero no sólo por el resultado final, que también, sino por todo el trabajo previo y todas las emociones que conlleva. ¡Increíble! Si alguien quiere saber más sobre mi alucine durante esos días que lea en este mismo blog la crítica de "El hijo que quiero tener", o el texto "Tanta emoción no cabe en el pecho".

Y así, el listón subió. Y continué yendo al teatro, (con mucha morriña de lo vivido).

Me cautivó "Último tren a Treblinka". Porque siempre nos posicionamos como espectadores frente al escenario, sentaditos en la butaca, y cuando eso se modifica y tu sitio pasa a ser un banco de un orfanato de un gueto de Varsovia en el año 1942, la cosa cambia. Interpretaciones y escenografía brillantes. Indescriptible sentir el aliento y el tacto de los actores a tu alrededor. Ojos hablando.

Después vinieron "Troyanas", "Shakespeare en Berlin", estupenda, "La omisión de la familia Coleman", bárbaros, "Mosca", conmovedora, y "Mi lucha" de Antonia San Juan, pasmosa. Ésta será la última del año que se va, así que de nuevo el listón queda alto. Y mientras pienso en lo que vendrá, también me lamento por lo que no vi, "Cervantina", "La clausura del amor", "He nacido para verte sonreír", "La cocina", "Antigona", "La edad de la ira", "Blackbird", "Bodas de sangre", "Venus", "Danzad malditos", "El amante", "A voz en cuello", "Ensayo"... ¡tantas!

Ahora, en Madrid, "Esto no es la casa de Bernarda Alba", "Heartbreak hotel", "Crimen y telón", "Tebas land", "Una habitación propia"... ésta última llenará donde vaya, casi seguro. En fin, seguiré con mi hambre de teatro porque no puedo saciarla con lo que aquí llega. Mientras tanto, ¡FELIZ AÑO TEATRERO 2018 PARA TODOS! En mi carta a los Reyes Magos pediré algún viajecito a Madrid.